De Santa Fe a Alaska: el viaje narrado en primera persona

Claudio “el Turco” Cherep se define como “periodista, escritor y librero”. Siempre con el oficio a cuestas, decidió emprender una nueva aventura, continuidad de “El periodista ambulante”, su anterior viaje que lo llevó a recorrer toda la Argentina. Ahora el desafío es llegar a Alaska. No está solo, lo acompañan en la travesía su compañera de vida Ximena Frois, su hijo Luka y Toto, el perro de la familia.

“Somos de un lugar en donde se toma liso frío, se duerme la siesta sagrada y se gritan los goles como canciones. Somos de la tierra de la cumbia amiga y la madrugada compartida, del río exagerado y el sol intenso. Somos, al sur del sur, un racimo de culturas para compartir y las que vamos a absorber. Somos los que salimos desde Santa Fe a Alaska a descubrir y sembrar, a compartir y contar. Somos Turco, Xime, Luka y… Toto, el que mira el mundo desde más abajo”, comienza presentándose en el blog en el que reunirá todos los textos de este viaje mágico por el continente americano.

Los cuatro recorrerán en total 15 países y 200 ciudades, viajarán 50.000 kilómetros durante 400 días.

Cherep desempeñó su carrera en LT10, LT9, Radio Nacional y diversos medios radiales y escritos, y como corresponsal de otros tantos medios entre los que destacan Radio Rivadavia y la Revista El Gráfico. Ha publicado los libros de cuentos “La Pulpo”, “Hambre de Gol” (junto a Walter Saavedra), “Gajos del oficio” y “Daiana de qué planeta viniste”. Es premio Martín Fierro federal por su programa “El Periodista Ambulante”, con el que recorrió y narró los intersticios de la Argentina profunda y premio Revelación TEA por ese mismo trabajo.

Fue Director de Cultura de la Municipalidad de Santo Tomé, responsable de esa área en la Municipalidad de Sauce Viejo, Director de Programación Artística del Ministerio de Cultura de la Provincia de Santa Fe y delegado del Ente Nacional de las Comunicaciones en el centro norte de la provincia de Santa Fe. Este viaje le sirve para unir las pasiones de viajar, narrar y escribir.​

​Ximena es docente, especialista en Educación Sexual Integral (ESI) y fotógrafa. ​En su tiempo de coordinadora provincial de los equipos de Educación Sexual Integral del Ministerio de Educación de la Provincia de Santa Fe entró en contacto con los saberes ancestrales que custodian los feminismos populares de nuestra América y quiere aprovechar el camino para tener registros de la educación popular y los procesos de empoderamiento de las mujeres y diversidades sexuales a lo largo de nuestro continente.

Luka es viajero de nacimiento y gusta de conectar con los sitios y las personas que se topa en el camino. Para eso se vale de pasiones como el fútbol, la historia, la política y, por sobre todas las cosas la música.

Toto de América es un perro con prosapia de bichón habanero, pero venido a menos, según sus propios dueños.

En un alto en el camino, “el Turco” dialogó con Miradas Holísticas porque se transformó en nuestra primera historia de vida:

– ¿Cómo surge la idea de hacer este viaje?

Yo siempre tuve en mi cabeza viajar. Cuando era pibe, era más producto de la imaginación y yo creo que eso me acercó mucho a la literatura. Leía mucho porque no había redes, no había todo lo que tenemos ahora. Y la única manera de viajar era conectar con la lectura, de trascender la frontera del barrio.

Como consecuencia de la lectura y de todo eso, después me empezó a interesar el periodismo. Primero el periodismo deportivo, porque es lo que uno tiene más a mano y porque -como todos- es un jugador frustrado; y después el periodismo más involucrado en la cuestión social y hace 20 años pude unir las dos pasiones, haciendo El Periodista Ambulante, que fue un recorrido similar a éste, de un año en la ruta pero por toda la Argentina y siempre me quedó fresca esa idea. Y en ese momento yo lo había hecho con Ximena, mi compañera y siempre le inculcamos esa idea de viajar a Luka nuestro hijo. Desde que él era chiquito que lo tenemos en la cabeza.

Hace un año y medio que nos hizo un click, dijimos ‘bueno, es momento de hacerlo, él terminaba la escuela, nosotros teníamos la posibilidad de tomar un alto en el trabajo y bueno, tomamos ese riesgo. En definitiva, es un riesgo porque laburo no abunda. Y estuvimos un año y medio trabajando para poder concretarlo, compramos la camioneta, la fuimos acomodando. Es tomar el riesgo, tomar la decisión es lo más difícil. Todo lo demás se puede ir armando, se puede ir acomodando.

– ¿Te encuentra en un momento especial de tu vida?

Yo no sé si es un momento especial. Sí que, en todo caso, uno está más grande y como consecuencia de eso se toma las cosas de otra manera. En todo caso lo que uno pretende -y ojalá lo consiga- es que al ir adquiriendo experiencia a la hora de contar, el ojo pueda estar más agudo y podamos descubrir más cosas, y las podamos contar mejor. Sí es una decisión especial, eso no tengas dudas.

(Caleta de Matarani)

– ¿El acto de narrar es una pieza clave en tu experiencia periodística?

Sí, lo es. Pero además me parece que es mucho más seductor en este tiempo, porque éste es un tiempo de lo audiovisual, es un tiempo de la red social, de la instantaneidad, de lo efímero, y la narrativa persigue otro tiempo, persigue otra profundidad. Sobre todo es un desafío de mantener viva la llama de quien gusta de la lectura o de escuchar la narración de algo leído, y sobre todo de sumar nuevos públicos, los más jóvenes, que se ven más seducidos por las plataformas de hoy en día.

– ¿Qué cosas esperás descubrir en el camino?

Yo lo que creo es -si querés algo indispensable para el laburo nuestro- que no pierdo la capacidad de asombro, más cosas uno va viendo uno pensaría que la capacidad de asombro se reduce porque uno puede decir ‘esto ya lo ví’ o ‘esto ya lo viví’. En mi caso no es así. Yo trato de descubrir todo el tiempo alguna mirada nueva de una persona, alguna frase nueva de una persona, algún pensamiento nuevo, porque el paisaje es algo que se puede contar y se puede mostrar, sobre todo hoy en día, pero siempre va a estar ahí. En cambio esa historia que te puede contar alguien del lugar, esa mirada diferente, esa relación con culturas de distintos lugares me parece que es lo que te va marcando el camino y eso es lo que busco.

(Atardecer en Iquique)

– ¿Cómo lo toma la familia?

La familia lo toma bien a partir de que fue una decisión familiar, es algo que nosotros veníamos charlando desde hace mucho tiempo. También es verdad que el hecho de que algo deja de ser un sueño para convertirse en un proyecto y una concreción después tiene las asperezas de la realidad, del día a día de que algunas cosas no necesariamente son como alguno de nosotros las imaginó, de que otras cosas superan esa idea. Con eso hay que convivir pero es una convivencia ni mejor ni peor que la que uno lleva adelante todos los días. Sí, claramente, es una convivencia diferente.

Toda la travesía la podés seguir en el blog de la familia Cherep Frois: https://www.desantafeaalaska.com/

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